miércoles, 15 de mayo de 2013

El verano en Elche, por Esther Blanco 1ºD




EL VERANO EN ELCHE

¡Hola a todos!

Os quería decir que dentro de poco, aquí en Elche va a llegar... ¡El verano! Porque, como ya sabéis, en el invierno no se puede ir a muchos sitios, por eso este verano aquí en Elche vais a ver muchas cosas, como las barracas o los conciertos. En las barracas suele haber DJs para la música más actual y también hay un espacio en el que se puede bailar y además otro espacio para que las personas puedan cenar o tomarse algo, porque incluso hay una barra para quien quiera pedirse algo. ¡Es espectacular!

Tenéis que venir para vivir la experiencia. Lo bueno que tiene es que, por otro lado, las fiestas son en agosto y hace muy buen tiempo, no como allí en Europa donde está, la mayoría de veces, lloviendo y con mal tiempo. Aunque como ya sabréis... ¡a mal tiempo buena cara!

Bueno con esto ya he terminado. ¡Espero que vengáis!

Esther Blanco.

Elche, el oasis de España, por Alberto Aguilar 1ºD


               
ELCHE, EL OASIS DE ESPAÑA


Elche es una gran y bella ciudad situada en la provincia de Alicante, con un total de 230.354 simpáticos habitantes. Elche se considera un estupendo lugar para los turistas. 

Elche, por ser considerada el mejor Oasis Mediterráneo, está catalogada como una de las ciudades más recomendadas para el turismo. Si venís podréis visitar el museo MAHE y la Alcudia donde podréis aprender la gran historia íbera y romana que envuelve a la ciudad. También podréis visitar las magníficas e inmensas playas del Altet, donde siempre es verano. Sus fabulosas fiestas les encantan a los turistas sobre todo la fiesta de la Alborada, donde todos los turistas se animan y tiran cohetes y bengalas. 

Algunas personas dicen que estar en Elche es como estar en el cielo, la gente muy amable, la ciudad es muy luminosa y verde, no hay mucho ruido y siempre hace buen clima. Todos los turistas dicen: ¡Volveré el año que viene! 

Después de todo esto, ¿te animarás a venir en tus próximas vacaciones?

Alberto Aguilar.

Elche lo tiene todo, por Carlos García, 1ºD



ELCHE LO TIENE TODO

La bonita y maravillosa ciudad de Elche, se encuentra al sur de la Comunidad Valenciana. En esta ciudad abundan las personas amables y las palmeras. Por cualquier lado que camines, o por donde vayas, siempre irás acompañado de palmeras. 

Lo que a mí más me llama la atención es el Huerto del Cura, donde se encuentra la grandiosa palmera Imperial. ¿Qué por que es tan grandiosa? Porque esta palmera tiene ocho brazos, es decir, que en una palmera han nacido siete más. 

Otro sitio (también muy bonito), es el Palmeral. Ese lugar no hay otra cosa nada más que palmeras, para mí es la jungla verde de Elche. Por eso, esta ciudad es Patrimonio de la Humanidad. 

Esta población, al contrario que Granada o Córdoba, no tiene tantos restos musulmanes (aunque están los baños árabes, el palacio de Altamira, la Calahorra...), pero sí que conserva restos romanos, ya que fue fundada por la Roma Antigua. Y también tiene restos íberos. Fue aquí donde se encontró la "Dama d'Elx" que es una estatua donde lo íberos ponían las cenizas o restos funerarios. 

Aquí en Elche, atraviesa el río Vinalopo, que aunque sea uno de los ríos más contaminados de España y no sea muy largo,  pasa ¡hasta por ocho puentes!

El clima de este lugar es Mediterráneo, por lo tanto es un buen sitio para venir de verano o de vacaciones, ya que no llueve mucho. También si estás cansado de la ciudad, puedes ir a las sierras de Elche a hacer una buena caminata o visitar el pantano, que es increíble. Por no hablar de sus bonitas, limpias y agradables playas.

Elche es una ciudad que merece la pena conocer y ver un buen trozo de la Comunidad Valenciana y de la provincia de Alicante. 

En definitiva, Elche lo tiene todo, ¿te lo vas a perder?


Carlos García

Elche, por Juan Navarro 1ºD



ELCHE 

Hoy voy a escribir una redacción sobre Elche, una ciudad bastante grande al sur de la Comunidad Valenciana. 

En Elche hay un montón de palmeras que limpian el aire. También hay un centro comercial llamado l’Aljub que tiene el logo de una palmera, allí va mucha gente a comprar o a comer porque hay muchos restaurantes. Yo también voy muchas veces con mis amigos al cine que hay allí o a comprar. 

Otra cosa que caracteriza un poco a Elche es la Dama de Elche, una estatua que hace mucho tiempo encontró un agricultor y se ha hecho famosa, tanto que la han llevado a un museo de Madrid. 

A pesar de esto, Elche tiene cosas malas como el Vinalopó, uno de los ríos más sucios de España. Es un rio muy triste, en el fondo habitan algas que se mueven con la corriente y no vive ni un solo pez porque se envenenaría de tanta basura que hay. 

Todo esto hace que Elche sea tan especial y el sitio donde quiero vivir.

Juan Navarro

Elche, una ciudad de turistas, por Daniel Martínez, 1ºD



ELCHE, UNA CIUDAD DE TURISTAS 

Elche es una pequeña ciudad, la tercera ciudad más grande de la Comunidad Valenciana, después de Valencia y Alicante, situada al sur de la provincia de Alicante, en España.


Lo más representativo de Elche es la gran cantidad de palmeras que contiene, por lo que es conocida en todo el mundo. Pero esto no es lo único característico de la ciudad. Se pueden encontrar restos de antiguas civilizaciones como los romanos, los fenicios o los árabes. En agosto se puede gozar participando en la gran variedad de actos que se organizan para celebrar las fiestas patronales, por ejemplo, la Nit de l’Albà, la representación del Misteri d’Elx y los desfiles de Moros y Cristianos. Para mí lo mejor es la Nit de l’Albà porque se tiran muchos petardos disfrutándolos uno a uno con los amigos y por la noche contemplamos y escuchamos el mayor espectáculo pirotéctico, tan ruidoso y vistoso que no te lo puedes perder. 


Es una ciudad costera con bellas playas de arena dorada como el brillo del sol reflejado en el agua. En mi opinión Elche es una preciosa ciudad, llena de esplendor en la que cualquiera puede disfrutar de unas felices vacaciones. 

Daniel Martínez Gil

sábado, 4 de mayo de 2013

A veces.

Gustav Klimt, Las tres edades.
Sé que a veces no te demuestro todo lo que siento y que pocas veces quiero estar con vosotros, pero eso no quiere decir que no te quiera y que no lo piense. Eres lo más valioso que tengo, si un día me faltaras espero que, estuvieras donde estuvieras, me cuidaras y me protegieras de alguna manera, igual que lo haces ahora. Algún día ya no estarás conmigo y, aunque quede muchísimo para eso, quería dejarte claro que te quiero, que eres muy especial en mi vida y muy esencial.

Sin ti todo sería muy distinto, me faltaría de todo y, en muchas ocasiones, echaría de menos esos abrazos tuyos para mis peores momentos, porque siempre que estoy mal eres tú la que está ahí para apoyarme, comprenderme y consolarme.

Creo que tu papel como madre lo estás haciendo estupendamente porque para mí eres la mejor de todas y mereces todo lo bueno de la vida.

Gracias por ser como eres.

Te quiero.

Como cada mañana.

Hoy me he levantado mejor, no pienso en ti, como cada mañana al asomarme al ventanal. Un cielo gris me nubla la vista y me hace sentir que sigues aquí, intentándolo todo por revivir. 

Y yo, continúo esperando a que llegue mi fin.

Voy to aprovechando los días en los que el sol no está, e intento emprender un camino sin sentido alguno, sin rumbo ni dirección, y evitar el pensamiento interno. Como piezas que no encajan, resuenan mis palabras diciendo lo mucho que te quiero. Con tu desfachatez te atreves a decir que vuelves, pero sé que no mientes, comienzas a desfallecer y nadie puede disponer de mí igual que ayer.

Nunca renuncié a mi voluntad, el delirio se va apoderando de mí poco a poco... Por esa estupidez llegué al enloquecer. No justificaré el rencor por tu desfachatez.

Padecer o, por contra, ser cruel... Puede que sea un motivo de tristeza injustificado, quizás para aprender a vivir será "ni contigo ni sin ti".

He estado frente a un abismo y me he dejado llevar sin empujar, para así poder estar junto a ti. 

Con cada línea, cada palabra, cada letra que escribo para ti, mis ojos sollozan y llenan el papel de lágrimas... Podría crear un océano con cada lágrima que derramo.

Tú me haces volar. Como el águila que vuela en libertad sobre el valle, lejos de la tempestad, como el viento cuando cruza mi penumbra.

Tus ojos irreconocibles, verdes como las esmeraldas, están plagados de visiones sobre mí. Veo muy probable tu tristeza al saber que sufriré y lloraré hasta mi final... Pero sabes que soy feliz sabiendo que tú lo fuiste.

Sin ti se fueron tantas cosas en mi vida. No se disipa la oscuridad de mi corazón.

La melancolía no desaparece, el destino está escrito y nadie lo puede evitar. Tu destino está borrado y ya nadie lo recuerda.

Pasado el tiempo, sigo igual. Algunos días sin razón ya ni me late el corazón. No sabes cuánto cuesta aceptar que no volverás.

Siempre he sido fuerte, aunque a veces lo he dudado, esos días cuando mi alma congelada pero viva revive un dolor inexistente por ti, este dolor que siempre me causa tristeza y llanto por tu alma.

Mamá, eres indescriptible, nadie nunca podrá entender mi amor hacia ti. Cuando me paro a pensar en esas veces en las que hemos discutido por aquellas tonterías, surge mi arrepentimiento por haberte hecho sufrir, por haberte decepcionado en alguna ocasión.

Te has ido, y nunca volverás. Mis heridas van cicatrizando, pero tu alma, inmune, quedará en ellas eternamente.

Te quiero.

Gracias.

Mérida y su madre en Brave (Indomable).

Hola, mamá:

Gracias por ser la persona que me ha ayudado siempre desde el minuto cero.

Gracias por tus abrazos, gracias por enseñarme tantas y buenas cosas.

Gracias por hacerme sentir tan bien a tu lado y por hacer que día tras día me sienta orgullosa de tener una madre como tú.

Gracias por escucharme y aconsejarme. 

Gracias por luchar conmigo y compartir a mi lado tantas lágrimas, tanto de felicidad como de tristeza.

Gracias por intentar animarme, incluso en momentos en los que tú estabas peor que yo. 

Gracias por enseñarme que siempre debo mirar el lado bueno de las cosas y que, aunque a veces parezca que no existe, sin duda, existe. Sólo tienes que saber esperar y ser fuerte.

Y sobre todo... Gracias por sonreír, porque no hay nada más bonito que ver sonreír a la mejor mujer de mi vida.

Te quiero, mamá. 

Ahora me toca a mí. Por Borja Sempere.

Gustav Klumt, El abrazo.
Hola mamá:
Ahora me toca agradecerte todo lo que has hecho por mí... Cada rato, cada día, cada hora, cada suspiro de aire cuando a mí me faltaba. 

Pero, bueno, supongo que me toca darte las gracias por cada momento que me has dado, por ser siempre tú misma ante todo, por permanecer siempre a mi lado, por no dejar que caiga, por permanecer siempre fuerte ante todo... No sabes cuánto te agradezco esos días en los que no puedo estar más decaído y vienes, me das un abrazo y me dices TE QUIERO. Juraría que son de los mejores, esos abrazos que duran dos minutos, de esos que se te cortan la respiración, los que provocan un nudo en la garganta  indescriptible, de esos que si aprietas más... lloras y lloras... Lo bueno de ti es que sacas lo mejor de mí, sí, sacas mi mejor sonrisa, mi mejor yo... 

Discutimos cada día pero porque sabes que somos muy diferentes, pensamos diferente sobre todo y a veces somos tan cabezotas que chocamos muchísimo. Pero déjame decirte una cosa: sin duda alguna eres lo mejor que me ha pasado, la mejor madre que un hijo puede tener, buena, simpática, comprensiva..., lo tienes todo para ser la mujer perfecta... Mi mujer perfecta. 

Y sé que te quejas y me dices que apenas te digo "te quiero" pero escúchame, lee este TE QUIERO porque es el más sincero que he dicho en mi vida. Este TE QUIERO nada ni nadie lo va a poder destruir... Pase lo que pase... Venga quien venga... Siempre te querré, madre... 

Y sí, en mi malos días suelo terminar pagándola contigo... pero es que eso de "queremos a quien nos hiere y herimos a quien nos quiere" siempre lo he llevado tatuado en cada sentimiento... Y tú más que nadie lo sabes.... 

Pero, bueno, ahora mismo está terminando esta carta, sí, esta carta ya llega a su fin, pero a mí me quedan muchas cosas que decirte. Me queda que decirte muchísimos te quiero. Me queda decirte que en quince años, cada minuto, cada hora los has hecho especiales, sin duda. Que mi vida no tiene lógica si tú no estás a mi lado, que me falta el aire si no estás, que me falta todo si no te tengo... Que entre tus brazos siento que este mundo es un poquito menos injusto, que tus besos son los mejores y que siempre lo van a ser... y que... Gracias por todo... Te quiero muchísimo, mamá. 

Tu hijo, Borja. 

Borja Sempere, 4º B.

Un millón de palabras... Por Bárbara Martínez.




Un millón de palabras, no pueden hacer que vuelvas y lo sé porque lo he intentado... Tampoco un millón de lágrimas, lo sé porque he llorado hasta quedarme sin ellas, hasta que el alma se me secó. Tal vez, lo único que me duele más que decirte adiós es no haber tenido la ocasión de haberme despedido de ti. 

Nuestros recuerdos de ayer durarán toda una vida. Guardar los mejores, olvidar los demás. Soñar como si fueses a vivir para siempre y vivir como si fueses a morir hoy mismo. Esto debe de ser una de las cosas que más me ha costado y dolido hacer en todo este tiempo. 

Te dejo todas las lágrimas que derramé mientras escribía estas líneas. Te dejo mi falta de aire, el dolor que en este momento siento. Mi coraje. Todo te lo dejo aquí. Y me quedo con lo que no puede dejar de sonar en mi alma, dos palabras: TE QUIERO; las palabras que siempre me decías y que pocas veces me oíste decir, de lo cual me arrepiento. 

Parece que después de todas estas lágrimas estoy un poco mejor. Sentía la necesidad de escribirte todo esto y que esta carta estuviera dedicada a ti.


Bárbara Martínez, 4º B.

viernes, 11 de enero de 2013

Variantes becquerianas, por 4º C


Volverán los suspiros del viento helado 
al dejar la puerta abierta al pasar
y tus caricias dulces recibidas 
al recuerdo pasarán.

Pero aquellos rayos de sol contemplados
junto con tu calidez despierta
y sus vistas del amanecer cansado,
esas... ¡no volverán!

                                                                 Por Nuria Pardo.

Volverá el brillante sol
con sus amaneceres y atardeceres
y volverán sus brillantes rayos
a mirar tus mejillas calentar.

Pero aquel brillante sol
cuyos amaneceres y atardeceres
solíamos contemplar...
aquel... ¡no volverá!

                                                               Por Laura Sáez.

Volverá el agua en el porche a sonar
y quizás en mí pensarás.
Pero esa agüita limpia e impoluta
en tu tejado ya no caerá.

                                                                        Por Mónica Martínez.

sábado, 3 de noviembre de 2012

La Soledad, por Diego Mogica



Esta historia transcurre pocas semanas antes, donde el pasado queda atrás pero con grandes cambios en el presente.
Esta historia contiene lo trágico, lo tenebroso, la tristeza y la muerte por la pérdida.
Día 16 de septiembre de 2012, yo estaba disfrutando del sueño que brinda mi mente al dormir, pero... de momento me desperté de repente con un fuerte presentimiento, mi padre sollozando sin cesar, abre la puerta y me comunica:
-José ha muerto.
En ese mismo instante quise despertarme de aquella pesadilla, pero no era así...
Esta pesadilla era real.
Desde la mañana hasta la noche en aquel velatorio, todos de luto y en silencio, solamente se podía escuchar la caída de las lágrimas en el suelo...
Al día siguiente entre dolor, sufrimiento y lágrimas derramadas despedí a mi mejor amigo.
Aún no entiendo cómo se ha podido ir, nunca me pude despedir de él, nunca...
Aún veo cómo sus cenizas vagan por las calles, en busca de mí...
Desde aquel día todo cambió en mi vida, él había sido como mi hermano, mi sangre... ya que vivimos nuestra enfermedad juntos, yo me pude curar por suerte, pero él ¡NO!
Nunca en mi vida sufrí tanto dolor, por muchas lágrimas que derramase no curaban mi heridas, ya que mi mente pensaba:
Me duele el saber que no vuelves...
Ahora, actualmente no ha pasado casi ni un mes, desde que partió. Por una parte soy feliz, porque ha sufrido tanto a lo largo de su vida..., y pienso que por fin él ahora es feliz, porque está descansando donde esté.
Siempre recordaré tu sonrisa, el silencio del no saber qué decir, nuestras risas, mi mano cogiendo la tuya cuando estabas en tu recta final...
Cada vez que mis labios intentan pronunciar tu nombre, mi ojos derraman lágrimas, así hasta crear un inmenso océano de llanto.
Recuerdo las últimas palabras que te dije como si estuviera ahora mismo mirándote:
-José, nunca me rendiré te lo prometo, ¡lucharé hasta el final!
Porque fuiste, eres y serás el chico más luchador del mundo entero.
La soledad eterna quiso apoderar mi corazón por aquel dolor, pero ahora sé que mi corazón lo tienes tú y estás y estarás en él eternamente.

La Soledad, por Ylenia Cutillas


En el momento que perdí a mi madre fue cuando más solo me sentí, hasta que un amigo, puede que el único de mi vida, me ayudó.
Cuando tenía tan solo seis años le pregunté a mi madre que por qué yo no tenía un papá como todos mis compañeros del colegio, mi madre me dijo que mi padre era un buen hombre pero que era tan obsesivo que el trabajo lo mató, no me dijo nada más de su muerte sino más bien de lo felices que eran y más aún cuando me tuvieron a mí. Me sentí muy feliz cuando mi madre me contaba todo eso, pero como nunca lo había tenido tampoco lo echaba en falta.
Hoy en día es uno de los pocos recuerdos que me quedan de mi madre ya que cuando cumplí ocho años mi madre murió. Entonces, cuando la vi tirada en el suelo, sentí que el mundo se caía sobre mis hombros. Llamé a la ambulancia, se la llevaron y el chico me dijo que tenía tres días para encontrar a alguien que se hiciera cargo de mí y si no iría al orfanato, y esa noche el chico se hizo cargo de mí, porque yo no tenía nada, solo a mi madre y ella se había ido para siempre.
Al día siguiente en el colegio intenté contárselo a mi profesora:
-Profesora tengo que contarte una cosa muy importante... -dije con una voz muy apagada.
-Si es que no has hecho los deberes dímelo ya, pero no te inventes ninguna excusa -me contestó la profesora.
-Verás ayer... -cuando fui a terminar la frase, la profesora se fue corriendo porque un alumno se había caído.
Cuando fui a pedir ayuda a a algunos de mis compañeros, ninguno quería escucharme, incluso algunos empezaron a reírse. Pero uno de ellos, que era el más callado de la clase, escuchó mi historia.
-No te preocupes, mis padres de ayudarán –dijo muy serio.
Fui con él. Me presentó a sus padres y les dijo lo que me había pasado, así es que me ayudaron y me acogieron en su casa porque eran muy ricos.
Pero a pesar de la riqueza y la cantidad de cosas que ellos me podían ofrecer, mucho más de lo que yo pudiera imaginar, me sentía tan solo porque no tenía a nadie para contarle mis cosas como hacía con mi madre al llegar del colegio.
En casa de él comíamos los dos solos y estábamos solos todo el tiempo, porque sus padres trabajaban mucho. Allí en esos momentos entendí por qué mi compañero era tan callado ya que no tenía amigos y que prácticamente tampoco padres.
Un día no podía más, necesitaba hablar, contar cómo me sentía desde la muerte de mi madre, y cómo me sentía en esa casa. Así que le dije a mi compañero si le era mucha molestia escucharme y me dijo que no. Empecé y le conté que me había criado sin padre, solo con mi madre, que la echaba de menos... Se lo conté todo y sentí un alivio por fin. Entonces empezó a contarme que ese sentimiento que yo tenía de soledad, él lo tenía desde que se dio cuanta de que todo el mundo hacía vida familiar con sus padres y él pasaba los días con su criada, pero ella no le daba cariño ni nada. Ahí en ese momento sentí que él también sentía ese alivio. Desde ese día nos hicimos muy buenos amigos e incluso como hermanos, yo por fin sentía que volvía a tener a alguien a mi lado, y él dejaba de tener esa sensación que le acompañaba desde que era pequeño, la soledad.

martes, 12 de junio de 2012

Soneto de Diego Blanes, 3º A



 SONETO A LA MÚSICA
No me mueve, mi amada, para quererte
el gozo que me tienes prometido,
ni me mueve el ridículo tan temido
para dejar por eso de evitarte.
Tú me mueves, Amor, muéveme el verte
clavada en un papel y enmudecida,
muéveme oír tu son, tan herida,
muévenme tus silencios tan ausentes.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera oídos, yo te amara,
y aunque no hubieran voces, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

Variación del poema místico "Soneto a Cristo crucificado".

Soneto de Silvia Mendiela, 3º-A



No me mueve, mi amor, para quererte
el paraíso que me tienes prometido,
ni me mueve el rechazo tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, amor, muéveme el verte
muéveme ver a otra contigo,
muévenme tus caricias y sentidos.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera
que aunque no hubiera paraíso, yo te amara,
y aunque no hubiera rechazo, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera, 
pues aunque lo que quiero no quisiera, 
lo mismo que te amo yo te amara. 

Versión del poema místico "Soneto a Cristo crucificado".

domingo, 11 de marzo de 2012

La página escrita, de Jordi Sierra i Fabra

Jordi Sierra i Fabra comparte paso a paso las técnicas que ha ido desarrollando a lo largo de su vida y experiencia como escritor.
Os dejamos el prólogo redactado por el propio autor, que hemos extraído de su web.
"La Página Escrita"

PROLOGO DIFÍCIL, PERO CLARO Y CONTUNDENTE, PARA UNA EXPERIENCIA VITAL

No hay un método para escribir.
No existe un manual.
Cada escritor, en sí mismo, es un mundo aparte, un ente único, diferente, que se guía por instintos, fuerzas incontrolables, pasiones, fiebres y arrebatos mientras se alumbra con el sol de su propio universo. Y hablo de escribir, no de ser profesional o aficionado. Sólo escribir. Pasar horas, días, semanas, meses y años delante de un folio, pluma en mano, o sentado frente a un ordenador, es algo difícil de explicar y analizar, algo que va más allá del placer o la vocación. Escribir es la soledad máxima, y por contra, la compañía global. Tú y tus personajes. Es la libertad.
Y la libertad no admite métodos ni manuales.
Entonces, te preguntarás qué diablos tienes en las manos.
Es una buena pregunta.
No lo sé. O por lo menos no estoy seguro de saberlo.
No he querido escribir un método o un manual. Sólo intento explicar lo que pienso, lo que siento, y lo que creo que es para mí mismo el arte de escribir. Alejandro Jodorowsky dice que si eres (o te sientes) afortunado, si la vida te ha bendecido con un don (o crees tenerlo), debes compartirlo con los demás, y regalar incluso parte de ello sin esperar nada a cambio. Supongo que yo lo hago a través de mis novelas, pero durante años de charlas en colegios, escuelas superiores o universidades en España y Latinoamérica, hablando de este tema y respondiendo a las inquietudes de quienes sienten de alguna forma esa llama en su ser, me he dado cuenta de que lo que más les interesa de mí es saber cómo escribo. Y responder a ese “cómo” no es fácil. Por esta razón me he arriesgado a ponerlo todo aquí, es decir, a responder esa pregunta y “escribir de cómo escribo”. Compartir mi experiencia con otros candidatos a plumífero también es una forma de llevar aquello que más amo hasta las últimas consecuencias, habida cuenta de que no soy, ni me siento, un maestro, profesor, erudito o intelectual capaz de disertar sobre lo divino y lo humano de la literatura.
Cuanto sigue es mi propio universo creativo puesto en solfa, la forma en que trabajo, la manera como funcionan mi sistema y mis neuronas, lo que pienso, lo que me parece importante, lo que siento al plantearme o escribir una novela, un relato o un cuento, y con ello tratar de ayudar, echar una mano para que tú, lector, y tú, lectora, deshagas el nudo gordiano que puedas tener. Y he dicho novela, relato o cuento. Aquí no voy a hablar de poesía, porque esa es otra página con palabras mayúsculas. Más que un "escritor", siempre me he sentido un novelista, un narrador. A veces digo que hay una energía flotando y un público esperando, y que yo estoy en medio, la capto, la convierto en palabras y la conduzco a ese público, a modo de filtro u ordenador capaz de haber dado con su piedra filosofal.
Voy a tratar de explicar cómo resolver problemas, cómo crear personajes, como elaborar diálogos, y por supuesto hablaré de la forma en que yo escribo, que es la mía, no la de García Márquez ni la de Saramago o Delibes. Sólo la mía. Técnica, estilo, ritmo, estructura... y guión. Muchos amigos míos me repiten que ellos no podrían escribir con mi manera de trabajar. Y lo mismo me sucede a mí con relación a la suya. Estos escritores (hablando en términos mayoritarios) son los que tienen una idea, unos personajes, y con esto inician una historia. Los dejan actuar y moverse libremente, de manera que ellos conducen el relato y el escritor les sigue mientras va tecleando y tecleando. Y es un método tan bueno como cualquier otro sí les funciona y se sienten cómodos con él. Mi sistema no puede ser más opuesto: hago un guión lo más elaborado posible, y no comienzo a escribir la novela en su versión definitiva hasta que ese guión es un bloque homogéneo y sin fisuras. Elaborando el guión lo pruebo todo, diez, veinte caminos, me detengo, sigo, pienso, corto, tacho, investigo, imagino cada escena como si fuera una película que tengo en la mente. El resultado es que al escribir el libro tengo su control, conozco a los personajes porque soy su padre y su madre, yo los he parido, sé cuántas páginas de extensión me alcanzará la historia, conozco su ritmo, sus secretos, he creado el estilo más adecuado. “Sólo” hay que escribirlo.
Por lo tanto, este es MI sistema (Sistema es una palabra más lógica que Método), ni mejor ni peor. Una forma de trabajar tan propia como lo es la suya para cada autor. No voy a dar fórmulas mágicas ni a desvelar nada que cualquiera, con tranquilidad y tiempo, podría hallar por sí mismo. No voy a descubrir nada nuevo, tenlo por seguro. Hablaré de lo que sé y de la manera en que sé explicarlo, con honradez y respeto. Si al terminar de leerlo todo he conseguido aclararte algo, me sentiré satisfecho y honrado. Si puedes aprovechar en tu beneficio aunque sólo sea un pequeño tanto por ciento de lo que sigue, sonreiré feliz.
Alguien me dijo al hablarle de escribir este libro: “Los magos no revelan sus trucos al público”.
Pero yo no soy un mago.
Todos los libros citados en esta obra (así como los fragmentos y/o capítulos reproducidos a lo largo de sus páginas, títulos o meros ejemplos literarios), han sido escritos por mí en los últimos años, desde mi debú profesional en 1972. No hay pues referencias a otros autores o novelas atendiendo a lo expuesto hasta ahora. Sólo puedo explicar lo hecho por mi mismo según ese sistema del que he hablado. Y me consta que algunas de mis teorías son muy opuestas a las mayoritarias y muchas de mis normas son objeto de debate (cuando no de enfrentamiento directo). Así que creo que esto las hace únicas.
Una última advertencia para navegantes: voy a hablar del “escritor” en abstracto, en neutro, como queráis llamarlo, refiriéndome tanto a masculino como a femenino, para evitar pasarme todo el libro diciendo el/la escritor/a o buscando construcciones afines. Y esto es una demostración de las muchas decisiones que el escritor debe tomar al encarar cada una de sus obras. Hay muchas preguntas y ha de encontrar la respuesta adecuada para cada una, y si no la encuentra, ha de arriesgarse y lanzarse con la que mejor le parezca de acuerdo con su instinto.
¡Ah, el instinto! (ya salió la palabra).
Gracias a todos los chicos y chicas (y no tan chicos ni tan chicas) que en estos años me ha obligado-impulsado a escribir este libro.
Feliz viaje.

Jordi Sierra i Fabra, 2006

lunes, 20 de febrero de 2012

Mi amiga, la mentirosa, por Jorge O. de 2º D


El día de San Valentín bajé a la calle que se encuentra a dos minutos de mi casa, iba con unos amigos y vi a una amiga a la que conocía del colegio. Me dijo que cómo estaba, y yo le dije lo mismo, se había casado, además tuvo dos hijos y no sé de dónde salió pero me dijo que quería haberlos tenido conmigo y yo le dije que no dijera eso, pero al cabo de un rato seguía y seguía diciéndome lo mismo. Así que me fui al Burguer King. Luego, tuve que ir al aseo y coincidí con ella otra vez, sí, con ella, con María, supuestamente mi amiga, y me vio. Más tarde entró al aseo de hombres y yo le dije que no podía entrar, pero ni con esas. Seguía diciendo que me quería y yo me enfadé y le dije que ya no era mi amiga y ella se enfadó también, ¡no lo entendía!

Todo era por no estropear su matrimonio.

Al final, vi a mi antigua novia y nos reconciliamos otra vez y a partir de ahí yo dije que San Valentín era un día...

ESPECIAL.

Nuestro gran amigo Alonso, por Fco. José C. M. de 3ºA



Nuestro gran amigo Alonso

allí toma nuetra confianza

pensando siempre en sus

compañeros de clase.

Todos diciendo lo mismo,

-¡Dios, que buen amigo Alonso,

que nos invita a su fiesta!

en su casa de Altabix!